miércoles, 6 de marzo de 2013

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA



Todo transcurrió en silencio cuando saliste esa mañana aventurada por tus ansias de descubrir la vida.

En tus primeros aleteos noté que tu pequeñez poco importaba ante tus afanes de gigante.

Me sentí pequeño delante de ti y sin embargo eso parecía gustarte porque podíamos mirar  las mismas cosas, nos entendíamos muy bien.

Miramos los cielos juntos, esa inmensidad que nos reunía en un lugar determinado, esa casa para hormiguitas pequeñas, que puede variar a su gusto, como si un día en mi hogar se me ocurriera pintar el techo de azul y en otras oportunidades decorarlo de forma diferente.

Suerte que mis zapatos se podían aferrar a la tierra y me detuvieron en ese lugar por un momento.

Rápido y fugaz pasó ese instante, pero sentí que duró una eternidad encerrada en mis pensamientos.

Entre el cielo y la tierra, entre prisas y pausas, entre bajadas y subidas, entre amores y odios, entre vidas y más vida,  entre tú y yo… cuanto pasa, cuanto cambia, cuanto crece.

Vuelo de pájaros son mis deseos que abren sus alas, pueden romper la gravedad y elevarse más alto que las nubes. 

fragmento ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

No hay comentarios:

Publicar un comentario