martes, 2 de abril de 2013

MI DRAGON




Hace mucho tiempo hubo una época de paz, donde reinaba junto a mi dragón.
Tiempo de bonanza, de cielo azul, de vuelo de pájaros, de bondad del corazón.
Mi dragón me protegía en todo tiempo y estaba junto a mí en los momentos de dificultad.
Cuando mi espada decaía allí estaba él para alentarme y defenderme a cualquier costo.
Mi dragón se entristecía cuando estaba abatido en penas, pero con su presencia todo era diferente.
El animaba mi andar y una fuerza maravillosa me hacía nuevamente alzarme con energías renovadas.
He compartido mucho tiempo con él y aún en este tiempo me acompaña.
Vidas en otro lugar y tiempo, que nos hemos encontrado sin saberlo pero que el destino nos reunió.
Tiempo que extrañamos juntos y no puede volver, mas seguramente volveremos a recordarlo algún día.
Cuando vuelvo a sentirlo no quiero regresar al presente, donde ya no reina la paz, ni el cielo azul, ni la admiración, ni hay honores por defender.
Tu fidelidad y pureza es mi bastón en los tiempos de batalla en esta vida.
Siempre me has protegido y te necesito.
Tal vez un día cuando ya no pueda recordar, o cuando mi mente no te reconozca, mi alma se encontrará contigo y estarán juntos otra vez, en otros tiempos tal vez.
Ahora no puedes volar, pero eso no importa, aún tus energías están intactas.
Tal vez en mis sueños puedas extender tus alas otra vez y tu mirada firme que rompe tempestades aliente mi esperanza.
No me abandones dragón mío, sin ti parte de mi vida se siente abatida.
Aunque se que somos el uno para el otro, ¿quién podría reinar sin ti?
Ahora me toca cuidarte para que te sientas feliz y seguro, para que no sientas todo el peso de la responsabilidad por estar a mi lado.
Mi dragón amarillo, de bigotes y terciopelo, el tiempo te favoreció y eres más bonito, aunque aún deseo verte con tu aspecto original. Pero tu fuerza interior sigue siendo la misma, que con sólo mirar puedes derrotar toda duda o flaqueza.
Te has puesto otra vez a mi lado cuando te necesitaba y ahora que me viste otra vez con nuevos bríos en el corazón te tranquilizaste y dormiste en paz.
Pero hoy… otra vez la vida decidió separarnos por un tiempo… hasta que nos volvamos a encontrar… mas tu presencia sigue aún conmigo.
Amigo de los mejores, protector de mi alma y guardián de mis desventuras, sabio entre los sabios, de apariencia dócil pero lleno de fuego en tu corazón…
Mi dragón, mi gato, mi hermano, mi protector  y maestro… te agradezco tu total entrega y amor, por confiar en mí y esperar que restituya otra vez tiempos mejores que vendrán…

Te inclino mi espada con honores querido dragón…